miércoles, 27 de agosto de 2014

Colección Arrebatadoras de Sueños: ¡Yo tengo un Sueño!




¡Yo tengo un sueño!

Uno de los discursos más emotivos y revolucionarios que se conocen a través de la historia, comenzó con las palabras “I have a dream” (yo tengo un sueño).  El pastor y activista Martin Luther King Jr. las pronunció con sinceridad desde su corazón, provocando una catarsis en el alma y la conciencia de millones de personas.  Y aunque él está muerto, sus palabras y su sueño siguen haciendo eco y latiendo en el pecho de muchas personas.

Los sueños nos inspiran y nos motivan a luchar para salir adelante.  Aun cuando el panorama muchas veces parece denso y oscuro, el color de nuestros sueños y de nuestras esperanzas, nos hacen seguir caminando para poder alcanzarlo.  Imagino que cada una de nosotras tiene al menos un sueño que quiere ver realizado con todas las fuerzas de su corazón.  Un sueño que siempre nos invita a avanzar e ir por más.  Un sueño que puede ser personal, pero que también puede trascender y cubrir a otras personas.  Un sueño que sin duda alguna sabes que debe cumplirse.
Por tal razón, te insto a continuar perseverante y enfocada.  Te invito a confiar en la fidelidad de Dios, quien dice su palabra que tiene pensamientos y caminos más altos de los que nosotras alcanzamos a imaginar, pero que son de paz, de bienestar y para darnos el fin que esperamos siempre y cuando estén alineados con su voluntad y propósito en nuestras vidas.

Si Martin Luther King Jr., estuviera vivo hubiera podido presencia que aunque falta aún mucho para que su sueño sea del todo completado, sí se ha avanzado bastante.  Que su deseo y sueño, no solo fue el de él, sino también ha sido y es el deseo de millones de personas.  ¡Atrévete a creer que el sueño que has llevado por años dentro de tu corazón puede ser luz e iluminar la vida de muchos!


Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

lunes, 25 de agosto de 2014

Un Puente Hacia el Corazón






Un Puente Hacia el Corazón

            Dariel cada día colocó una piedra para un puente que la acercara hasta ella.  Lo cimentó con esperanza, fe, dedicación y amor.  Hasta que todo el camino que rodeaba al puente estaba lleno de flores. 

            Un día mientras Karesis atravesaba aquello que se había convertido en un puente, se dio cuenta de un detalle muy peculiar.  Tras todo ese tiempo que había pasado, mientras ella muchas veces intentaba atravesar un camino solitario e inseguro.  Sabiendo que se dirigía hacia un lugar totalmente desconocido donde tenía que labrar y encaminas sus pasos…  Descubrió que ella nunca había caminado sola.  Curiosamente, a su sombra, Dariel de manera silenciosa había estado acompañando y cuidando de ella.

            Cada piedra que ella hoy pisaba con firmeza  y que hacia su camino más llevadero, habían sido puestas allí con la sola idea de protegerla y de hacer que su aventura en esta vida fuera un poco más llevadera. 

Por unas horas meditó en las manos de Dariel.  Secas, callosas, muchas veces adoloridas, parecían hasta un poco bruscas y torpes.  ¡Cuántas ocasiones ella había caminado sin advertir que allí escondido, oculto y silente Dariel vigilaba desde lejos que nada malo le sucediera!  Ese hombre que cual guardián la había protegido sin siquiera decir una palabra o hacer alboroto diciendo que ahí estaba para llamar su atención.
Karesis pensó que ese puente construido lenta pero pacientemente le había llevado al lugar de dónde ella trataba de huir.  Su grande miedo al dolor de ser lastimada, la había llevado irónicamente a encontrar aquello de lo que por tanto tiempo había huido.  Dariel no solo había edificado un puente físico para que Karesis atravesara aquel camino cómodamente, sino que él también había construido un puente fuerte y seguro en el corazón de ella.  Había formado un lazo que de manera sutil lo vinculaba tiernamente hacia él.

Así que esa noche Karesis decidió sorprender a Dariel de una forma que él jamás hubiese imaginado.  Se dirigió hacia el puente innumerables veces atravesado y colocó muchas luciérnagas en frascos para que iluminaran el camino de aquel puente que estaba lleno de flores.  Puso también en muchas cajitas de cristal diferentes tipos de mariposas y para agregarle más romanticismo a la sorpresa que daría a Dariel, puso hermosas velas por todo el camino.  Al final del camino que terminaba el puente colocó un enorme corazón junto con una gran llave plateada.  Dejó una tarjeta frente a la puerta de la casa de Dariel citándolo para que estuviera a eso de las 11:30 pm frente a la tiendita donde siempre conversaban.  Luego se dirigió a su casa, se sentía algo nerviosa, expectante y emocionada.  Karesis quería arreglarse muy bonita para tan especial ocasión.  Quería verse encantadora y natural, así que escogió un vestido color blanco largo.  De esos que mientras caminas tienen un seductor compás y movimiento.  Soltó su cabello rojo lacio y lo adornó con una diadema de flores blancas.  Maquilló su cara de forma natural, pero atractiva.  Se perfumó con un aroma suave, pero que impregnaba y calzó sus pies con unos delicados zapatos de tacón y se fue para  la tiendita a la que había citado a Dariel.

Justo y puntualmente a las 11:30 de la noche, había llegado Dariel al punto de encuentro a donde le habían citado.  Con ojos intensos de color café, cabello un poco largo y rizado castaño, alto, acanelado y un tanto fuerte, se presentaba ante Karesis aquel varonil chico.  La miraba con ojos sorpresivos, llenos de curiosidad e interrogantes y con esa timidez que lo caracterizaba.  Inmediatamente Karesis tomó la venda que traía en sus manos, sonrío coquetamente y le dijo: “¡Caballero, usted por un rato estará secuestrado, tiene que dejarse llevar por mí!”  Dariel no pudo decir nada, solo sonrío y permitió que su secuestradora hiciera lo que quisiera.

Mientras caminaban, Dariel sentía cosquillas estremecer y danzar por todo su vientre.  Esa chica a la que amaba en silencio cada noche y cada minuto del día, había tomado sus manos y esa sensación, ese toque era maravilloso.  Aún se preguntaba si acaso estaba soñando o si era real lo que estaba sucediendo.  Karesis tomaba sus manos con delicadeza, pero a la vez le apretaba con algo de fuerza y esas manos él anhelaba que lo siguieran sosteniendo por toda la vida si era posible.

A eso de las 11:45 habían llegado al puente.  Aquella noche parecía mágica, sensacional e indescriptible.  El sonido de la naturaleza parecía estar en complicidad junto con el universo a favor de Karesis.  Ella comenzó a atravesar el puente, pero esta vez no estaba sola, en esta ocasión había unas manos que estaban sosteniéndola con confianza y ternura.  Había alguien que con sus ojos vendados estaba confiando en ella y que estaba dispuesto a acompañarla al fin del mundo si era necesario.  A las 12:00 de la madrugada, estaban justamente en el mismo centro del puente.  Karesis entonces se acercó al oído izquierdo de Dariel y le susurró: “¡Te tengo una sorpresa muchacho lindo!”  Entonces quitó la venda de los ojos de su preciado tesoro.

Cuando Dariel abrió sus ojos no parecía verdad lo que veían sus ojos.  ¡Estaba en ese puente tan familiar para él!  Ese puente que guardaba el secreto de sus sentimientos por Karesis, aquel puente que de alguna manera misteriosa la había acercado a ella de forma armoniosa y lenta.  Observó el puente totalmente adornado e iluminado con velas, frascos que contenían luciérnagas y mariposas que querían volar hacia su libertad.  Conmovido preguntó a Karesis qué significaba todo eso.  Sus ojos estaban llorosos, su cara sonrojada y su voz algo quebrada ante esa sorpresa.  Entonces Karesis respondió: “Mi largo camino comenzó cuando esto aún no era un puente, por lo cual fue aterradoramente oscuro y difícil atravesarlo cada día durante un tiempo.  Pero poco a poco, sin darme cuenta de los cambios que ocurrían, de las piedras que se iban agregando para que yo pudiera atravesar con menos dificultades este camino, he comprendido que tú en mi vida has sido algo así como las velas, las luciérnagas y las mariposas.
Comenzaste piedra por piedra, paciente e incondicionalmente a ayudarme a hacer un camino para facilitar mis pasos y mi sendero.  Cual luciérnaga, con tu pequeña pero preciosa luz me iluminaste cual sol radiante después de una larga y sombría noche, tu luz abordó mi ser.  Y así como una mariposa te acercaste con tus colores, pintaste mi existencia de lindos matices y me ayudaste a abrir mis alas que estaban cerradas, quebradas y lastimadas para que pudiera volver a volar libremente alrededor de un firmamento lleno de nuevos sueños y esperanzas.

Ambos siguieron caminando, atravesando el puente tomados de la mano, abriendo los frascos y cajas de cristal que contenían las luciérnagas y las mariposas, haciéndolas volar.   Y a eso de las 12:15 de la madrugada habían llegado hasta el final del camino.  Dariel vio un gran corazón y una gran llave y sorprendido volvió a preguntar: “¿y esto qué significa?  Emocionada pero muy sonriente.  Sintiéndose totalmente plena, confiada, segura.  Con una luna totalmente llena adornando el cielo e infinitas estrellas centelleantes de testigos Karesis respondió: “Aquel quien construyó delicadamente un puente hacia mi corazón, ese hombre que logró abrir las ventanas y puertas de mi alma, ese que eres tú Dariel, es quien merece tener la llave y la entrada total de mi corazón”.  Tímidamente ella rosó sus labios con los de él y en esa noche intensamente romántica, selló su declaración de amor con su primer beso que al principio fue tímido, pero que luego se convirtió en intenso.  Ahora Dariel y Karesis, unidos construirían y atravesarían cada día cualquier puente que la vida les presentará.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com

miércoles, 20 de agosto de 2014

PACIENCIA


Paciencia

Paciencia es lo que necesita el sembrador cuando deposita una semilla bajo la tierra. Esperando lentamente que su flor crezca o que su producto rinda fruto. Anhelando ver resultados, deseando una abundante cosecha.  Paciencia es la que a veces parece que se nos agota, nos causa frustración y gran tristeza ante la incertidumbre de que no veremos los resultados.

Así como una semilla que sembramos bajo tierra y no logramos ver cómo van brotando adentro sus raíces, pero con una fe llena de certezas, confiamos en que a su debido tiempo producirá resultados.  Así es que desarrollamos la paciencia. 

Misteriosamente la paciencia produce en nosotros la perseverancia y hace que desarrollemos características que nos preparan para hacernos más fuertes ante las pruebas de la vida.  Si hay alguien que conoce lo que es esperar pacientemente, ese es el desierto.  El desierto que siempre ansía que la lluvia acaricie su arena.

Aún cada estación tiene su tiempo.  La primavera espera al verano, el verano al otoño y el otoño al invierno.  El sol sale en la mañana, luego va desapareciendo en el ocaso para que llegue la noche inundada de estrellas.  Aún la luna tiene que pasar por procesos para estar llena.  Esperar lentamente su crecimiento, para en su debido momento brillar con el fulgor más bello.
Nadie nunca dijo que la espera sería fácil.  Porque la espera generalmente es lenta.  De hecho, en muchas ocasiones es dolorosa y sin embargo su fruto puede resultar abundante.  Pero la paciencia lleva consigo insistencia y la insistencia a su vez nos hace fuertes como rocas.

Cada ciclo tiene su proceso y cada proceso trae consigo la evidencia de que si sabemos ser pacientes, obtendremos algún resultado.  Siendo realistas, esos resultados pueden ser de tres formas: el que esperamos, el que es mejor de lo que esperamos o el que para nada se acerca a lo que esperábamos.  Sin embargo, siempre me sostiene esa palabra que dice que los planes y los pensamientos que el Señor tiene acerca de mí son mejores de lo que pienso y que posteriormente me darán el final que espero.  Parece un trabalenguas ilógico, pero tiene su lógica saber, que en algún momento, si confío en Dios, en su sabiduría y en los planes que él tiene para mi vida, él me dará exactamente lo que yo no necesito.

Las cosas buenas toman su tiempo.  El amor va creciendo lentamente hasta que llega un momento en que no conocemos la dimensión o la extensión de lo que sentimos.  El atleta que gana una medalla en las Olimpiadas, tiene una historia que contar sobre la disciplina y los sacrificios a los que tuvo que exponerse para llevar esa medalla en su cuello.  Ese momento pasa, pero el recuerdo y la satisfacción de ese instante y de ese arduo trabajo, dura para toda la vida.

Así que el consejo para el día de hoy es tratar de no afanarnos ni desesperarnos cuando los resultados que esperamos no llegan.  Al final el fruto de tu paciencia desarrollará algo bueno en ti, una fortaleza interior capaz y una sabiduría para que comprendas y sepas las cosas por las que vale la pena esperar y cuáles debes dejar ir, para que puedas nuevamente comenzar a volar.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com

sábado, 16 de agosto de 2014

Nostalgia



Nostalgia

Hay una tristeza infinita que siento cuando tus ojos miran de esa forma a ese alguien que no soy yo.  Cuando al observarte para que hubiera un extraño a mi lado, no la persona que hace tiempo yo creía conocer.

Hay una lágrima que se asoma por mi mejilla cansada y descorazonada al sentir tu cuerpo presente, pero tu corazón frío, distanciado y ausente.
Hay un sueño que hoy se quebranta, destrozado gime, pero la realidad lo despierta.  Y un aterrizaje forzoso lo obliga a detenerse mientras un suspiro se ahoga en el interior.

Existe un silencio que no quiere decir lo exhausta que está su alma, hastiada de tantas noches sin dormir.  Anhelando que tú, mi ausente, vuelvas al calor de mis brazos.  Que irrumpas como antes lo hacías, invadiendo, removiendo y arropando.  Despertando cada rincón de mí ser, azotando cada área que ha quedado dormida tras tu indiferencia.

Más es triste tener que resignarse, obligarse y aceptar que en tu nuevo espacio ya no hay un lugar para mí.  Y que siendo yo quien más te quiera y ame, con dignidad debo dejarte libre y desearte que a esa que llamas hoy amor, pero que es realmente una aventura, un espejismo, una fantasía o quizás ilusión, no le hagas lo mismo que a mí que me quebraste el corazón.

By: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

miércoles, 6 de agosto de 2014

Colección Arrebatadoras de Sueños: POR TI ARREBATO EL CIELO




Por ti Arrebato el Cielo…

Por ti arrebato el cielo,
por ti que eres mi Padre y mi Dios.
Por ti camino en pos de mis sueños,
por ti yo lucho por mi galardón.
En mis proyectos tú eres la inspiración,
eres quien siempre me sostiene,
me infundes las fuerzas y el valor.
Por ti me transformo, yo evoluciono,
y con seguridad puedo decir:
¡Yo soy una arrebatadora de sueños!

By: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

Colección Arrebatadoras de Sueños: EL SUEÑO QUE LLEVAS DENTRO



El Sueño que llevas dentro...

Emerson dijo: “lo que dejamos atrás y lo que tenemos por delante no son nada comparado con lo que llevamos dentro”.  Pero, ¿qué es lo que llevas dentro?  ¿Qué cosas guardas en tu equipaje?  ¿Con qué pensamientos nutres tu mente y de qué sentimientos llenas tu alma?  ¿Qué cosas permiten que te invadan?  ¿En qué estás ocupando tu tiempo?  Estas son algunas de las preguntas que nos debemos plantear, porque de ellas depende lo lejos que podamos llegar en la realización de nuestros sueños.

Soñar es hermoso, pero al despertar tenemos que poner la fe en acción y luchar contra viento y marea para que esos sueños se vuelvan reales.  Dios es quien nos da la sabiduría y la capacidad junto con la valentía, determinación y tenacidad.  Él es quien pone el querer como el hacer, pero nuestra actitud y voluntad tendrán mucho que ver en el camino hacia la búsqueda que nos lleva a verlos culminados.

Mujer tú eres una estrella que brilla en el firmamento de Dios.  Por ende has sido diseñada con diferentes capacidades y destrezas.  En ti puede haber una Sara, Deborah, Esther o Abigail.  Puedes ser una mujer que transforme la historia de su vida y la de los suyos.  No se trata de tu belleza o atractivo físico, se trata de tu disposición, de tus dones y talentos puestos al servicio de Dios.  Se trata de que fuiste diseñada por Dios para marcar e influenciar positivamente en la vida de otros.  Se trata de que eres corona de la creación, tú perfumas la existencia y la vida de muchos.  Tú sostienes con tu gracia y sabiduría a tu familia. 

Puede que a lo largo de tu vida hayas sido muchas veces lastimada y herida, pero déjame recordarte que tu pasado, ya fue, pero ahora tienes la oportunidad de escribir en tu presente una historia totalmente diferente.  Puedes darle alas a tus sueños y ascender muy alto con la esperanza y la confianza puestas en Dios.  Hoy Dios te regala un llavero que porta muchas llaves con diferentes sueños.  A ti te toca abrirles la puerta y darles vida para que se logren.  ¡No temas, ni desmayes, sé muy valiente, decidida y esforzada!

Porque es el momento de que esos sueños que llevas guardados dentro de ti, salgan hacia afuera, floten por el aire, dancen coloridos y se conviertan en una realidad.  Solo confía en Dios y él hará y no dejes de creer que es él quien te dio la capacidad y la facultad para que los logres.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com