lunes, 23 de marzo de 2015

Señor: Te necesito




Señor: 
Te necesito tanto que mis palabras no alcanzan
a expresarlo. Te anhelo tanto que no sé cómo 
describirlo y un grito ahogado clama en auxilio 
pidiendo tu intervención. Te ansío más que al aire, 
es tu presencia el oxígeno que yo necesito para poder
vivir. Hay un silencio extremo y una llama que arde
rogando que te acerques a mí porque te preciso para 
poder seguir. Mi espíritu tiene hambre de tu amor, 
de tus palabras, de tu presencia. Mis latidos quieren 
acoplarse al compás de los tuyos. En el vaivén de tu 
voluntad quiero ser movida. Transformada con tu 
verdad soy libre, puedo ascender, puedo volar.
Quiero crecer y arraigarme más en ti. ¡Señor te
necesito, sencillamente sin ti no puedo vivir!

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

domingo, 15 de marzo de 2015

Ellos Eran (Escrito Romántico)



Ellos Eran…

Ella era… (Punto de vista de él)

Ella era así: tempestuosa, como lluvia que azota y que no puedes impedir.  Como un rayo que te traspasa sin avisar.  Causaba fascinación el verla, observar cada uno de sus detalles cuidadosamente.  Provocaba esa mezcla de ternura y deseo.  ¡Querías tenerla, entregarte con el alma, poseerla!  Con frecuencia se colaba por las rendijas de mí ser y aunque quisiera pretender olvidarla no podía.  ¡Ella era una mujer que no podía ser ignorada!  Porque ella era magia y alegría.  ¡La mejor medicina sin duda!  Ella bailaba con el viento, coqueteaba con las cosas intangibles, era alocada y a la vez tan cuerda.  A veces tímida y otras tan atrayentemente atrevida.   Ella era enorme, inmensa, fascinante, desproporcionada a la hora de entregar y de amar, y eso me dejaba una fuerte impresión de quien era ella.  Porque se tatuaba y se apegaba a mí ser como una estampilla.  Me apoyaba y me arropaba en mi soledad.  No podía ser inadvertida, ella era una pieza única.  Inteligente, firme, persuasiva, dominante, convincente, sencilla pero a la vez tan elaborada.  Simplemente ella era una joya preciosa un milagro del Creador.

Él era… (Punto de vista de ella)

Él era fuerte como el sabor del café.  Que cuando lo pruebas sientes su aroma, su cuerpo, su calidez y lo degustas lentamente porque no quieres perderte el placer que te provoca.  Solía hacerme pensar en él con persistencia, aun cuando él lo desconocía.  Sus caricias tenían la textura del algodón y sus besos la dulzura del chocolate.  Cuando me abrazaba no pronunciaba palabras, pero a su vez lo decía todo.  Me hacía sentir totalmente rebasada, atrapada, protegida y amada.  Él con sus manos diseñaba un arte y me hacía pensar que yo era mariposa absolutamente renovada, libre, lista para emprender el vuelo hasta su corazón.  Él era el temblor en mis manos y el sonrojado de mis mejillas.  Era también el gemido que se escapaba en el deseo.  El magnetismo que me atraía, tras su mirada, tras sus atentas atenciones y palabras.  Él era la inspiración en mi poesía, las notas en mi música.  Un hombre caballeroso, sincero, tenía una mezcla de complicado y relajado.  Poseía una sensibilidad que pocos conocían y gustaba de mirar la luna y las estrellas así como yo también lo disfrutaba.

La realidad cuando estaban juntos…

Pero ellos juntos eran armonía, fusión, complemento.  Mar y arena, luna y estrellas.  Perfecta sincronía, cadencia, música, arte y poesía.  Eran el latido perfecto, la clave, el centro de un amor inmenso.  Eran los protagonistas de una historia que se escribía continuamente y que estaba llena de aventuras y emoción.  Ellos juntos eran un eclipse y un volcán.  Eran el hilo y la aguja que se entretejían para bordar.  El uno sin el otro funcionaba, pero no de la misma forma, porque juntos eran mejores.  Desconcertaban porque unidos eran maravillosos.  Eran el rompecabezas armado, una obra maestra perfecta, el arco iris luego de la lluvia.  Ellos simplemente eran corazones afines, conectados, alineados, diseñados, creados para estar el uno con el otro.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Para: www.brendalizaviles.com

viernes, 6 de marzo de 2015

Mujer eres un Arte




Mujer eres un arte...

¡Mujer qué maravillosa eres!
No fuiste creada del polvo, sino que de muy cerca del
corazón del hombre. Tu encanto es innato y muy natural.
Tu voz es grato canto para aquellos que te aman y 
escuchan tu melodía. ¡Mujer tú eres perfecta, ajustas en
cualquier corazón! Tu misteriosa sensibilidad es tan
profunda como el océano y tu delicadeza sutil que te hace
ser tan carismática y divertida.  Tu perfume inconfundible
llena la atmósfera de un aroma fragante.  Posees una fortaleza
interior y una persistencia capaz de conquistar al corazón más
recio. Mujer, capaz de con tus oraciones y plegarias tocar y
alcanzar el cielo, eres escuchada por Dios.  Eres poema que 
surca con sus versos a aquel que te quiere leer y permite ser
tocado por tus cálidas palabras. Tú eres fuente de inspiración,
sin duda posees el toque maestro de Dios. Inteligente, sabia, 
luchadora, tenaz y trabajadora. Mujer, tú eres el delicado y
magistral arte. Tú eres el vivo ejemplo de lo que significa la
palabra amor.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

viernes, 27 de febrero de 2015

Una pieza exclusiva



Una pieza exclusiva...

Cada ser humano es una pieza exclusiva.
Somos una obra maestra, 
Dios hace arte en nuestras vidas.
Lo que nos hace tan especiales, 
fue que el Maestro nos diseñó.
Para cada uno se toma el tiempo de
entretejernos en el vientre de nuestras
madres. ¡No somos insignificantes, su
sangre preciosa nos compró! Somos tan
importantes para Dios que estuvo dispuesto
a sacrificar a su hijo Jesús a favor de nosotros
para que obtuviéramos redención. La próxima
vez que pienses que no vales nada, detente un
momento, medita y analiza 
en lo mucho que te ama Dios.

By: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

Escucha...



Escucha

Escucha esa voz que habla a tu corazón.
Busca las cosas espirituales, desecha los 
pensamientos y las cosas que te hacen daño.
Deja que el Señor sane cada herida profunda
y dolorosa que sientes en tu interior.
Permite que él penetre y llene de claridad
toda tu vida, que te ilumine con la luz
de su amor y su verdad.
¡No basta con entregarle solo una parte,
dale al Señor todo de ti!
Acepta con humildad cuando Dios te
corrija; pues el padre que madruga
a corregir a sus hijos es el que
realmente lo ama y procura su bienestar.
Atiende a su voz y verás lo lejos que llegarás.

Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com