Salmo 45:1

Rebosa mi corazón palabra buena Dirijo al Rey mi canto Mi lengua es pluma de escribiente muy ligero. Salmo 45:1

viernes 17 de febrero de 2012

Por la Fe

POR LA FE

Que tu amor me llene completamente Señor.
Tócame y que tu gracia me cubra por siempre.
Cuando te mueves y me alcanzas se rompen las cadenas y me haces libre,
La enfermedad desvanece,
Mis debilidades desaparecen y una fuerza suprema me llena de autoridad,
Te llevas mi angustia y mi corazón empieza a sentir el gozo del Señor.
Cuando cansada y debilitada me siento,
Cuando no puedo seguir y tambalea mi fe, espero…
Y luego de esperar recibo las fuerzas y vuelvo a levantarme como el águila,
Nuevamente me llevas a lo alto y alejada de la tormenta empiezo mi vuelo.
Contigo a mi lado el yugo es más liviano Señor mío.
No te apartes nunca de mi lado porque mi alma desfallecería sin tu presencia.
Te amo tanto, tanto es que te amo Señor que contigo la cruz es más liviana.
A través de mi fe, tu poder me transforma cada día,
A través de mi fe, recibiré ese milagro que tanto espero, ese sueño que tanto anhelo,
A través de mi fe es que en mi corazón tú tienes morada,
A través de mi fe te veré cara a cara Señor,
A través de mi fe te tocaré,
A través de mi fe te abrazaré y en tu mesa me sentaré.
Prepárame Señor para llegar a ser la mujer que esperas que sea,
Prepárame Señor para hacer siempre tu voluntad,
Prepárame Señor para alcanzar la perfección y la santificación,
Porque al reino de los cielos ansío llegar.

Por la fe te recibí en mi vida y por siempre en ella,
VIVIRÁS.


Autora: María Fernanda
Autorizado Para Publicar en: www.brendalizaviles.com

lunes 13 de febrero de 2012

AMAR

Escrito Especialmente Para la Boda de Alfredo y Ana

AMAR…

Amar es una decisión. Al amor lo sientes cantar dentro de tu alma y estremecerte con su sinfonía armoniosa.  El amor hace que el cielo se vea iluminado siempre con estrellas de esperanzas y hace que la luna repleta se vea más plateada y brillante.

Alguna vez alguien dijo: “Nacimos para vivir, vivimos para soñar, nuestro destino es morir, pero nuestra misión es amar”.  “La soledad no es buena compañera, hemos nacido para estar acompañados, no para ser islas desiertas”, decía es escritor. 

El amor implica acción y amar es un verbo que hay que conjugar.  Pero, ¿qué es amar y cuál es su implicación?  Amar es llenarse de momentos sencillos y cotidianos que se convierten lentamente en un tesoro.  Para vivir plenamente hay que amar.  Amar a manos llenas y con el corazón completamente abierto, no miserablemente ni mezquinamente.  Es sentir los latidos de tu corazón de una forma diferente cuando estás al lado de esa persona.  Cuando comprendes que amas es porque esa persona especial echó raíces en tu corazón y difícilmente la puedes arrancar de tu interior, porque su semilla germinó dentro de ti.  La persona amada se sembró tan profundamente en tu ser entero y en tu corazón que sin darte cuenta un jardín comienza a florecer.  Y sentir esas flores creciendo muy adentro del pecho, da una sensación de dicha, paz y felicidad.

Amar es cuando una persona camina sobre tu corazón y va dejando huellas tan exactas y profundas que no las logra borrar ni la tormenta más fuerte.  Es no querer perder ni siquiera los más breves instantes porque tu corazón se siente inerte si él o ella no están junto a ti.  Sentir la ausencia del ser apreciado llena el alma de una tristeza inexplicable porque te sientes incompleto(a) sin tu otra parte.  Porque el ser amado te complementa como nadie más puede hacerlo.  Porque la respiración es mejor cuando aspiras el amor a bocanadas y tu lado se encuentra tu otra parte.

Amar es llenar la copa hasta que se colme, es acortar distancias y construir puentes.  Es querer que el tiempo se detenga solo porque estás con esa persona.  Y no mirar a nadie más, porque nadie más puede llenar las expectativas que construiste en un mundo que solo tiene tu nombre y el de la persona amada.

Es saber que toda la vida estuviste orando y pidiéndole a Dios por una persona justamente como la que tienes a tu lado.  Entonces decides avanzar, dar un paso más y comprometerte con fidelidad, pureza, sinceridad y respeto.  Sin miedos, porque esa persona hace que desaparezcan las dudas.  Y cuando miras sus ojos, descubres que tu mirada está en sus ojos, pero que la de él o ella está en los tuyos también.

Cuando amas, ya nada más importa.  Dos carnes se unen convirtiéndose en una, dos almas se compenetran y conectan.  Dos corazones se transforman en uno para calentarse mutuamente.  Y cuando el amor  se fusiona, evoluciona.  Y cuando evoluciona, traspasa.  Y cuando traspasa, ya no te perteneces sino que se pertenecen el uno al otro.  Porque cuando se pertenecen pueden vivir incendiados para siempre de esa llama que arde, que arrasa y que nunca se extingue. 

En el amor no existen plurales, ni lo tuyo, ni lo mío porque todo es nuestro.  Ni puede existir el egoísmo porque entonces se va marchitando lentamente la flor.  No se puede pretender absorber todo sin dar nada a cambio.  Porque amar es  protección y cuidado, es entrega y difícilmente cambia o perece.

El amor requiere de paciencia, de guardar muchas veces silencio.  Es equivalente a desprenderse y no se desvanece. Al amor no lo pueden ahogar las aguas, ni quemar la llama. 

Porque ustedes son el uno para el otro, porque sus corazones se pertenecen.  Y porque de hoy en adelante emprenden un viaje en el que no hay vuelta atrás.  Mirando hacia adelante y tomados siempre de la mano, su sueño de amor se convertirá en realidad.  Y yo solo puedo desearles una vida plena de felicidad.  ¡Qué Dios los bendiga siempre!

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Especialmente Para la Boda de Mi Amigo Alfredo y Ana

Autorizado Para Publicar: www.brendalizaviles.com

jueves 9 de febrero de 2012

Joya Preciada en el Tesoro de mi Dios

Ayer recibí una tarjeta muy bonita de parte de mi tía y tío. Quiero compartir con ustedes parte del mensaje que decia porque sé que bendecirá la vida de muchos...
 

"Hay veces que la neblina opaca los valles, pero luego se dispersa y la belleza permanece intacta. Cuando el Señor te hizo te otorgó muchos detalles para que aún en medio de la neblina, tú belleza permaneciera intacta. Porque la carne se va marchitando, pero esa vida espiritual no puede menguar. Eres lo que quieres ser, NO lo que la gente dice que eres. Para mí... una joya muy preciosa en el tesoro de mi Dios. CONFÍA SOLO EN ÉL". 

(Autor: Adalberto Alvarez)
Autorizado a Publicar en: www.brendalizaviles.com

ESAS AGUAS BAJARÁN


Esas Aguas Bajarán

Y se acordó Dios de Noé y de todas las bestias y de todo el ganado que estaban con él en el arca; y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y decrecieron las aguas. Y se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y se detuvo la lluvia del cielo. Las aguas bajaron gradualmente de sobre la tierra, y al cabo de ciento cincuenta días, las aguas habían decrecido”. (Génesis 8:1-3)

No importa cuál sea tu prueba o situación debes saber y nunca olvidar que Dios está contigo.  Él jamás se olvida de sus hijos, pues aún mientras tú duermes, él es quien vigila tus sueños.  Puede que sobre tu vida esté cayendo un diluvio que amenaza con ahogarte y socavar los cimientos de tu fe.  Puede que haya llovido tanto sobre tu vida que sientas que estás nadando contra la corriente que amenaza con arrastrarte a un lugar donde no quieres llegar.

Puede que sientas este proceso demasiado lento y doloroso y clamas continuamente a Dios pidiendo misericordia y que esto pase ya.  Pero permíteme recordarte que hay pruebas que todos tenemos que pasar y que aunque son duras, serán ellas las que nos permitirán conquistar más bendiciones en el Señor.  Aún cuando para nosotros parezca que no tienen ningún sentido ni valor.  Aún cuando creamos que nada bueno ni positivo pueden salir de ellas, debemos recordar como hijos de Dios, que de alguna manera, “todas las cosas ayudan a bien a los que aman al Señor”.
Sé que no es fácil decirlo, te lo dice una persona que está pasando por una serie de pruebas que parecen no tener sentido.  Que cuando piensa que una puerta se ha abierto, vuelve y se cierra.  Y sé que cuando esto sucede es bien frustrante y hasta decepcionante.  Momentos así son los que nos hacen sentir que estamos totalmente en una profunda inundación de aguas.  Que nuestras oraciones no son contestadas a pesar de nuestra fe y constancia.  Más debemos recordar que nuestra fe no es negociable, creemos en Dios porque él sigue siendo Dios más allá de todo.
Pero así como cuando aquel diluvio cayó sobre la tierra;  Noé y su familia estaban en la barca esperando a que las aguas bajaran.  Dios va a permitir que pronto esas aguas desciendan para que puedas caminar y entender que su gloria y su poder están sobre tu vida.  Que él nunca te ha dejado solo y que mucho menos te ha abandonado.  Que a él si le importas mucho, pero que parte del proceso de maduración involucra tener que tomar la cruz, negarnos a nosotros mismos y caminar creyendo que él hará cosas grandes y que su poder se perfeccionará en medio de nuestras debilidades.  En algún momento las aguas de tu problema, decrecerán.  Dios se acuerda del pacto que hizo contigo, de las promesas que ha hecho a tu vida y ninguna de sus palabras ni de sus promesas caerá sobre el suelo, porque él no miente, ni engaña y mucho menos juega con nuestros sentimientos.

Soplará el viento de Dios y se llevará los temores, el dolor, la enfermedad, la depresión, la confusión y la ansiedad.  Soplará muy fuerte y sentirás esa brisa refrescando tu interior y tu vida.  ¡No amado amigo, en tu caminar no vas solo!  Te acompaña el dulce Maestro, el que hizo caminar a Pedro sobre las aguas.  El que se encontró con Pablo camino a Damasco, él que se detuvo para entrar a casa de Zaqueo.  Confías en Jesús quien se sentó junto al pozo y dialogó con la mujer samaritana.  Jehová el que hizo milagros antes y los sigue haciendo ahora.  ¡No te desanimes, algo bueno está por llegar para ti!  Sé que ahora no lo ves, pero el Sol de Justicia posará sus rayos sobre ti nuevamente y sabrás que él es quien siempre hace cosas grandes y maravillosas.

Autora: Brendaliz Avilés

Escrito Especialmente Para: www.devocionaldiario.com

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miércoles 8 de febrero de 2012

EN EL DESIERTO Y LA SOLEDAD



En el Desierto y la Soledad…
"He aquí que yo hago una cosa nueva; pronto saldrá a luz: ¿no la sabréis? Otra vez haré camino en el desierto, y ríos en la soledad".  (Isaías 43:19)

Quizás ninguna persona puede llenar el vacío que se siente cuando se experimenta la soledad; sin embargo hay personas que pueden que pueden acompañarte y ayudarte en medio de la soledad.  Lo que sucede es que por lo general los desiertos son lugares inhabitados por su poca probabilidad de vida.  Atravesar el desierto y la soledad es cosa de vida: Es sobrevivir o morir en el intento, pero no permanecer allí.  Es, no acostumbrarse a estar ahí.  Saber que es necesario atravesar ese lugar para poder conquistar la tierra prometida.  La tierra prometida es el lugar donde crecerás, te multiplicarás, expandirás tu territorio y cosecharás frutos en abundancia.  Es el lugar donde no padecerás de hambre ni de frío, el lugar donde testificarás que has visto su gloria y sus milagros en tu vida.  Pero nunca olvides que la antesala, lo que te preparó para alcanzar tu tierra prometida fue el desierto por donde atravesaste.  Porque allí aprendiste a depender totalmente de él.  Allí comprendiste que si no hubiera sido por su gracia no hubieras sobrevivido ni un día, pero porque Dios estuvo contigo en todo el camino, puedes decir  victorioso y seguro…  Él Dios Poderoso Siempre Ha Estado Ahí y me ha dado mucho más de lo que yo esperaba o imaginaba.

En el desierto Moisés vio una zarza arder y en ese lugar Dios se encontró con él, trató con él y le hizo conocer el propósito para el cual lo había escogido.  No te extrañe que en medio de tu desierto personal o al terminar de atravesarlo, descubras todas las bendiciones que Dios tenía reservadas para ti.  Así que cobra fuerza y animo porque largo camino te resta.  Solo confía y sigue caminando que en el momento menos sospechado estarás caminando sobre tu tierra prometida.

Autora: Brendaliz Avilés
Autorizado para publicar en: www.brendalizaviles.com

lunes 6 de febrero de 2012

Caminando en el Desierto

CAMINANDO EN EL DESIERTO

El Señor me libró de las manos de faraón sacándome de Egipto.
Con mano firme fui quitada de la casa de esclavitud.
Lejos del sometimiento empecé a caminar hacia otro lugar…
Lugar que no conozco y me da temor enfrentar,
Pero mi fe en Dios me hace tomar el coraje para salir de aquella tierra en donde me encontraba atada y no podía avanzar…
Ahora me encuentro a solas con Dios,
Y mi dependencia empieza a ser absoluta en el Señor.
Durante el trayecto empiezo a convivir con distintas emociones…
Por momentos me embarga una terrible nostalgia por aquello que dejé…
Mi cuerpo me empieza a decir que no podré resistir la prueba,
Que a la tierra prometida no llegaré…
Empiezo a tambalear y a murmurar.
Convivo con una fe que por momentos es fuerte y por momentos se hace débil.
Hay peligros a mí alrededor y con la ayuda del Señor los debo sortear.
En lo profundo de mi corazón sé que si el Señor me rescató de ese sitio es porque tiene algo mejor para mí.
Día a día recibo el maná que el Señor me envía para alimentarme y sigo caminando….
Dependo de su mano de favor todos los días...Vivo de milagro en milagro por su infinita misericordia.
Durante este proceso mi humanidad me hace sentir que todo es incierto…
No sé el tiempo que me tomará llegar a donde el Señor me quiere enviar.
En ocasiones esta incertidumbre es motivo de debilidad y quebranto.
El rendimiento que tenga cada día es parte de la prueba, porque cuanto más rebelde y desobediente me haga, más tardaré en alcanzar el propósito.
El Señor me está vigilando, su Espíritu Santo me está acompañando…
Pero siento que la cuota que recibo de su Espíritu es limitada…
Todavía no llegué a Canaán…a la buena tierra que poseeré,
Y mi vida aún no se encuentra llena del Espíritu experimentando la total plenitud…
¿Cuántas veces me sentí abatida y preocupada porque al no ver el sendero trazado, mi carne me quería dominar...?
¿Cuántas veces le dije al Señor que en el desierto me sentía peor que cuando estaba en esclavitud…?
¿Cuántas veces caminaba sintiéndome abandonada y desprotegida?
¿Cuántas veces alcé mi voz para decirle al Señor que no me sentía amada por Él…?
Muchas veces estas preguntas invadieron mi mente y corazón.
Padre mío,
Sé que atravesar el desierto no será tarea fácil.
Será un período de desierto en el cual tendré que enfrentarme con el peligro y la escasez,
Situaciones diversas intentarán amedrentarme. El enemigo vendrá a intentar hacerme tropezar.
En este camino seré probada por ti Señor…
Mi fe y fidelidad serán puestas a prueba…
Tendré que aprender a confiar en ti oh Dios y a entender que tu palabra es buena y verdadera para mi vida.
Sé que mi Padre me ama y por ese mismo amor me disciplinará.
Pasaré muchas necesidades porque Él quiere probarme y conocer lo que hay en mi corazón,
Quiere saber si realmente lo amo y guardo sus mandamientos.
Tengo la certeza que tendrá misericordia de mí,
Y a pesar de que por momentos tenga sentimientos de desesperación y derrota, su Espíritu Santo no me abandonará y de mis enemigos me librará.
Deseo alejarme mental y espiritualmente de la tierra que me mantuvo cautiva.
Deseo con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas ser obediente, guardando las leyes y decretos de Jehová.
Te prometo Padre mío que en cada latido de mi corazón habrá un te amo para ti y cada día que camine en el desierto, lo viviré con las ganas fervientes de que me lleves a esa tierra en la que próximamente me introducirás…
Tierra de arroyos y de vertientes,
De aguas subterráneas que brotan en los valles y en las montañas,
Tierra de trigo y de cebada,
De viñas e higueras,
De ganados y olivos,
Tierra de aceite y miel,
Tierra en donde el pan que me comeré no será racionado y donde nada me faltará.

Cuando llegue a obtener tu gran victoria, te prometo Señor que no me olvidaré de ti…con mis labios pronunciaré que tú me has dado la fuerza para conquistar mí prosperidad y bendición, cumpliendo así la palabra que le juraste a mis padres Abraham, Isaac y Jacob.
Siempre te amaré y siempre te temeré…
De día, de tarde y de noche serás el motivo de mi alabanza y adoración.


Autora: María Fernanda S.
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