martes, 1 de septiembre de 2015

Subir la cuesta



Subir la cuesta no es nada fácil. A veces te cansas y piensas que no lo lograrás, pero poco a poco la sigues subiendo determinada a llegar hasta el final. Luego, cuando la logras a subir y comienzas a bajar te das cuenta que es más fácil y llevadera bajarla. Ya cuentas con la experiencia porque no te rendiste al subirla. Y tienes la satisfacción de saber que lo lograste y que podrás enfrentar la próxima cuesta que te toque subir.   Todo porque Dios estará ahí dándote fuerza y valor para salir siempre adelante.
(By: Brendaliz Avilés)

lunes, 31 de agosto de 2015

Un Dios que da nuevos comienzos




Un Dios que da nuevos comienzos…

“Porque si el árbol fuere cortado, aún queda de él esperanza; Retoñará aún, y sus renuevos no faltarán”.  (Job 14:7)

Una vez más no puedes describir ese sentimiento que te ha invadido.  Sabes que tienes que volver a comenzar todo donde lo dejaste, pero no sabes por dónde comenzar.  Miles de pensamientos bombardean tu mente continuamente, y tu corazón es un campo de batalla donde con dificultad logras sobrevivir cada día.  Esa sensación de que has vuelto a arruinarlo todo.  Mirar atrás y ver que habías recorrido un largo camino, que habías avanzado tanto y de repente darte cuenta que por errores, por situaciones que no quieres ni recordar, en algún momento te desenfocaste y no has avanzado hasta el lugar que querías llegar.
Quizás hoy sientas que tu vida es un total fracaso.  Quieres pero no tienes idea de cómo volver a empezar porque no sientes fuerzas.  Dudas de tu capacidad, de tu fuerza de voluntad, de tu coraje para enfrentar estos nuevos desafíos que sabes que tienes que encarar.   Te sientes hundido en un abismo, donde la tristeza, la soledad, la depresión se han instalado en tu interior.  ¡Te sientes cansado y más que cansado devastado y desanimado!
Pero esta palabra que hoy escribo es para decirte que Dios quiere restaurarte.  Él quiere volver en verdor tu sequedad, si tu río se secó, él quiere nuevamente inundarlo de su agua, para que no te estanques y puedas fluir en su libertad.  Dios te anima a que vuelvas a comenzar.  Él sabe que no es fácil volver al principio, pero que es necesario e importante que lo hagas.  Dios desea catapultarte, sacarte del pozo de la desesperación, darte la sabiduría para que enfrentes con inteligencia y valentía, aquellas cosas que sabes que tienes que de una vez y por todas enfrentar.
Él no desea que camines avergonzado, oprimido, enlutado, cabizbajo.  Porque él te hizo para que seas un ser que con su identidad pueda avanzar y lograr más cosas de las que puedas imaginar.  Ciertamente, las flores se marchitan, pero de la planta, de sus raíces vuelven a brotar nuevas flores.  Dice la biblia que si aún un árbol fuera cortado, sigue habiendo esperanza, puede retoñar y volver a dar vida.  Posiblemente sientas que estás quebrado, marchito, cortado, pero Dios viene a decirte que hay todavía esperanza para ti.  Tú eres esa raíz que está plantada en su tierra, puedes renacer, volver a crecer, ser vida y dar vida. Dios no desea que mueras en el intento, él quiere que lo logres, que lo alcances, porque él te creó para que vivas en su luz y en su amor.  Para que puedas ser de bendición y estímulo a otros que también lo necesitan.
Te invito a que hagas una oración desde lo más profundo de tu corazón.  No importa si es sencilla, solo dile a Dios cómo te sientes.  Permite que las lágrimas que derramas sean enjugadas por él.  Dile que tienes miedo, que no sientes fuerzas para comenzar de nuevo, pero que sabes que si él te ayuda, podrás volver a comenzar.  Dile que no quieres quedarte estancado, que sabes que tienes que avanzar porque nacista para algo más.  Dile todo, aunque él lo sabe, dile absolutamente todo porque él desea que vacíes tu corazón y dejes tus cargas en él.  Y de repente quizás no sientas un gran cambio, y voces murmuraran que no vale la pena.  Pero el poder de tu oración desatará algo hermoso en el reino espiritual y sentirás esa paz y esa seguridad que solo da el saber que tu vida está en las manos del Señor y que de alguna manera todo obrará bien.  Recuerda que hoy Dios te regala la oportunidad de que resurjas, de que tú tengas un nuevo comienzo.  Un nuevo principio con un final diferente.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

miércoles, 26 de agosto de 2015

Al comenzar este día




Al comenzar este día...
Deposito mi vida y mis planes en tus
manos Señor. Lléname de tu serenidad
e imprégname con tu esencia. Que yo sea
un instrumento armonioso y que mis notas
y mi vida reflejen que tú eres el director
de mi vida.  Dame la valentía y la sabiduría
para afrontar cualquier reto que se
presente en mi vida y en mí día y para
acertar en mis elecciones y decisiones.
Que yo pueda ser un reflejo de ti porque
tus frutos se vean en mí. Que pueda
sonreír a pesar de las adversidades
porque tu gozo es mi fortaleza. Que si de
repente una nube gris intenta opacar mi
día, tú vuelvas a traer a mi memoria que
el sol siempre vuelve a salir y que tú eres
la luz que alumbra y dirige mi vida. Que
tu amor sea siempre el motor que
apasione mi vida. Señor Jesús en tus
manos y sujeta a tu voluntad te
entrego mi día y más que todo ello mi vida.
Autora: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com

martes, 4 de agosto de 2015

Para Gisela Romero días previos a su cumpleaños





Nunca cierres tu corazón,
déjalo abierto que fluya,
que vuele y se eleve cual ave.
Y cuando ganas de rendirte sientas,
por las decepciones y tristezas 
que ofrece el mundo...
¡Déjalo descansar pero nunca lo cierres!
No ocultes tus sentimientos ni quién eres, 
¡Dios te ha diseñado y eres muy especial!
Tu valor es incalculable, no existe nadie
en el mundo que pueda pagar lo que vales.
Porque sólo Jesús su sangre vertió.
Entonces, sé cual corriente de río que
desemboca en los mares... ¡Vive y sé feliz!
Autora: Brendaliz Avilés

domingo, 26 de julio de 2015

El Sueño: La Melodía de tu Corazón




El Sueño: La melodía de tu corazón

Dentro está tu voz fluyendo cual río. Lista para salir y dejarse escuchar.
Es una canción que brota desde el alma.  ¿Sientes el latido de tu corazón?
Tu voz quiere desbordarse, ¡no tengas miedo, déjala salir, no la escondas!
¡Permite que traspase los mares!  Sigue en pos de tus sueños,
no te debes de rendir.  No dejes que nadie te silencie, cambie o apague la
melodía que tú quiere entonar.  ¡Canta a voz en cuello, grita desde tu
interior!  Deja que otros la sientan y se contagien con el sentimiento que
emerge de tu corazón.  Aún cuando haya momentos de tristeza y veas
las lágrimas caer, aún cuando por instantes sientas que tu voz ya no va a
salir... ¡Canta cual pajarito, extiende tus alas y comienza de nuevo a volar!
Sentirás entonces arder la llama vibrante de la pasión y de tu sueño.
Ascenderás surcando por los cielos, por lo que te mueve, lo que te motiva
a seguir cantando, luchando y a no perder la ilusión.  ¡Vamos no renuncies!
Es momento de abrir tu boca y dar el mejor concierto del que salen las 
notas y melodías de tu alma para iluminar y contagiar al mundo con tu
corazón, con tu canción. 

Autora: Brendaliz Avilés

viernes, 10 de julio de 2015

Sin tu presencia no quiero ir...




Sin tu presencia no quiero ir

“Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí”.  (Éxodo 33:15).

El mayor refugio y la mejor seguridad es saber que contamos con la presencia de Dios en nuestras vidas.  Cuando contamos con la aceptación y la aprobación de Dios y sabemos que su misericordia y favor nos alcanza.  Cuando reconocemos que sin el Señor nada podemos hacer y dependemos de él para hacer cualquier cosa importante.  Así como Moisés fue un hombre escogido para hacer grandes cosas y marcar los tiempos en que vivió, Dios nos ha llamado a que seamos personas obedientes a su llamado.  Somos escogidos para realizar cosas en su nombre.  Pero, tenemos que pedir, así como Moisés que la presencia del Señor nos cubra y nos acompañe por dondequiera que vayamos.  Tenemos que ser avalados por ese padre amado.  Entonces podremos tener la certeza y la convicción de que él no permitirá que seamos avergonzados porque vamos cubiertos y rodeados de su gloria.


By: Brendaliz Avilés
Escrito Para: www.brendalizaviles.com